Massacre de Pozo Rico
Une patrouille militaire exécuta près de 30 habitants dont des femmes et des enfants près de Pozo Rico.
El 19 de marzo de 1992, cerca de treinta pobladores que huían del caserío Alto Cuchara por los bombardeos se encontraron con una patrulla militar cerca de Pozo Rico. Los efectivos militares separaron a las mujeres y niños y los ejecutaron con disparos de arma de fuego, primero a los varones, luego a las mujeres y finalmente a los niños. Después de un mes, Benito Capcha encontró 23 cadáveres, entre ellos una mujer embarazada, siendo devorados por animales de carroña. Los cuerpos fueron sepultados en fosas individuales.