Intervención militar y abusos en Ayacucho: perspectiva de víctimas
Militares destacados en Ayacucho desde 1983 fueron percibidos como extranjeros por la población local, cometiendo crímenes de lesa humanidad bajo presunción de subversión.
Los militares enviados a Ayacucho desde inicios de 1983 para combatir la subversión fueron descritos por los comuneros como «extraños» o pertenecientes a «otra nación», particularmente en el distrito de Luricocha donde cometieron asesinatos. El desprecio hacia los ayacuchanos, considerados «serranos», «cholos» e «indios», se acrecentó por el temor al accionar de Sendero Luminoso, llevando a que los militares cometieran crímenes de lesa humanidad bajo la presunción de que civiles con el prototipo del senderista efectivamente lo eran. Las autoridades militares suspendieron la tradicional «leva» en Ayacucho, evitando incorporar jóvenes campesinos quechua hablantes al ejército por considerarlos subversivos o potenciales subversivos debido a su origen étnico.