Evasion de la caserne de Capaya
Un testimoniante huyó del cuartel de Capaya en 1989 y fue ayudado por un campesino que le pidió llevarse a su hija por temor a que los soldados la violaran y asesinaran, como había ocurrido con sus primas.
Un testimoniante relata que al huir del cuartel de Capaya en 1989, fue ayudado por un campesino a cambio de que se llevara a su hija. El campesino tenía miedo a los soldados porque violaban y asesinaban a las mujeres, como había ocurrido con sus primas. Este testimonio evidencia el clima de terror que imperaba en la zona debido a las violaciones sexuales y asesinatos cometidos por efectivos militares contra mujeres de la población civil. El caso ilustra cómo las familias campesinas vivían con temor constante por la seguridad de sus hijas y familiares mujeres ante la presencia militar en el cuartel.