Début de l'interdiction aérienne par la FAP
En 1989 la Fuerza Aérea del Perú inició operaciones de interdicción aérea en el Alto Huallaga con apoyo estadounidense, interceptando vuelos del narcotráfico. Esta medida contribuyó significativamente a reducir los embarques de droga y obligó al narcotráfico a volverse más discreto en la región.
A partir de 1989, la Fuerza Aérea del Perú (FAP) inició operaciones de interdicción aérea en el Alto Huallaga con apoyo del Comando Sur de los Estados Unidos. Esta medida formó parte de una confluencia de obstáculos que afectaron al narcotráfico en la zona, especialmente en Uchiza que era el mercado más grande del valle. La interdicción aérea provocó que el narcotráfico se hiciera más discreto y precavido, reduciendo significativamente la frecuencia de los embarques debido a la cada vez mayor interceptación de vuelos. Este operativo se implementó en conjunto con otras medidas como la instalación de la base de la DEA en Santa Lucía en septiembre de 1989 y las fumigaciones experimentales con SPIKE.