Meurtre de villageois à Runatullo
Quatre habitants de Runatullo furent assassinés par des militants senderistes armés et encagoulés, accusés de s'opposer au parti. Ce fait contribua à la subséquente rébellion des habitants contre l'ordre senderiste dans la zone du Tulumayo.
En la madrugada del 11 de octubre de 1989, un grupo numeroso de militantes senderistas, armados y encapuchados, ingresaron a Runatullo y asesinaron a Emilio Kamel Llacua, Rigoberto Pariona, Andres Unchupaico y Antonio Barja, acusados de «oponerse al partido». Este evento ocurrió días después de la desaparición de Valuis Maravi, poblador de Andas en Cochas, quien había propuesto a sus vecinos denunciar a los senderistas. La muerte de los pobladores de Runatullo causó estupor entre los pobladores de Talhuis, quienes cansados de abusos, acosados por el hambre y las amenazas de muerte, decidieron sublevarse y acabar con los insurgentes. Este evento fue uno de los factores que precipitó la organización de las rondas campesinas en el Tulumayo a fines de 1989 e inicios de 1990.