Los Ayacuchos
Esta obra muestra la manipulación que sufrió el indígena peruano tanto por las fuerzas del Virrey como la de los llamados patriotas. Los indígenas lucharon y murieron en ambos lados. El sorpresivo triunfo de los independentistas en la batalla de Ayacucho no mejoró la situación de los indígenas, al contrario, se quedaron más indefensos ante la explotación de los criollos. Al siguiente siglo ya no fueron los realistas y patriotas quienes se aprovecharon de ellos, sino los de Sendero Luminoso y las fuerzas armadasPrimer Acto: La pieza comienza con el recuerdo que -desde la pampa de la Quinua, lugar donde se dio la batalla- hace el Tayta (padre) Ayacucho de aquella famosa batalla. Por primera vez se relatan los acontecimientos tomando el punto de vista español. Los generales realistas confían en una rápida victoria dada su mayor superioridad en piezas de artillería y número de soldados. Ayacucho observa la jactancia de los españoles pero se atreve a pedirle al Virrey que deje libres a los soldados indígenas. El Virrey le dice que los ayacuchanos luchan por la paz y la verdadera libertad. Córdova y La Mar, generales patriotas, llegan al campamento realista para pedirle la rendición, que es rechazada por los españoles. Los hijos de Ayacucho pelearán al día siguiente por los dos ejércitos.Segundo Acto: Desde un punto de observación español, donde está Ayacucho, el virrey constata la inesperada derrota de su ejército. Ayacucho es testigo del sacrificio de sus hijos en ambos lados. Los jefes rivales pactan las condiciones de una generosa capitulación. Ante el asombro de Ayacucho, los españoles mantienen todos sus derechos sobre las tierras y minas usurpadas a los indígenas.Tercer Acto: Ayacucho es testigo nuevamente de la manipulación y sacrificio de sus hijos por los de Sendero Luminoso y por las fuerzas armadas del gobierno. Después de dramáticos encuentros los hijos de Ayacucho se enzarzan en luchas fraticidas. Los fantasmas de los héroes de los combatientes, son testigos del moderno holocausto andino.