Présence de la marine à Ucayali
Entre 1989 y 1990, la Marina aplicó una estrategia contrasubversiva basada en el terror, bombardeando caseríos y realizando operaciones de rastrillaje que resultaron en desapariciones y ejecuciones extrajudiciales. Los aguajales de Pucallpa se convirtieron en cementerios de personas detenidas por las fuerzas de seguridad.
Entre 1989 y 1990, la Marina de Guerra del Perú aplicó una estrategia contrasubversiva basada en implantar el terror sobre las poblaciones asentadas en las riberas del río Ucayali y sus afluentes. Utilizaron helicópteros artillados para bombardear distintos caseríos por considerarlos, a priori, como 'zonas rojas'. Los aguajales de Pucallpa se convirtieron en cementerios ambulantes de decenas de personas que fueron secuestradas o detenidas por las fuerzas de seguridad en operaciones de rastrillaje. El hallazgo de fosas comunes, las denuncias de desapariciones y las ejecuciones extrajudiciales, según el Vicariato de Pucallpa, tenía como principal responsable a la Marina de Guerra. Para 1991, el cambio de estrategia contrasubversiva mejoró la imagen de las fuerzas armadas en las zonas de emergencia de Ucayali.