Crisis constitucional y golpe de Estado de 1992
El 5 de abril de 1992, el Parlamento destituido declaró la vacancia presidencial e instaló a Máximo San Román como Presidente Constitucional, mientras la comunidad internacional condenaba el golpe pero las instituciones financieras internacionales continuaban apoyando económicamente al régimen.
El 5 de abril de 1992 se produjo un golpe de Estado que interrumpió el sistema constitucional peruano. El Parlamento, manteniéndose en la legalidad constitucional, declaró la vacancia presidencial por incapacidad moral e invocó al senador Máximo San Román, primer vicepresidente electo, para asumir la Presidencia de la Nación. Aunque San Román juró como Presidente Constitucional, carecía del respaldo ciudadano. La comunidad internacional, incluida la OEA, la Comunidad Europea y Estados Unidos, condenó el golpe y exigió la restauración de las instituciones democráticas. Sin embargo, las instituciones financieras internacionales privilegiaron la reforma económica en marcha, continuando el apoyo económico y los préstamos al gobierno peruano.