Abandono y discriminación de los ronderos campesinos
Los ronderos experimentan sentimientos de abandono y discriminación estatal tras su contribución en la pacificación, con indemnizaciones insuficientes y desigualdad frente a víctimas urbanas.
A pesar de su participación crucial en la pacificación del país, los ronderos de las Comunidades de Autodefensa (CAD) sienten un profundo abandono por parte del gobierno y las Fuerzas Armadas una vez que sus servicios dejaron de ser necesarios. El Decreto Supremo 077, que estipula indemnizaciones para ronderos caídos y heridos, resulta insuficiente: solo consideró beneficiarios a partir de 1992 y exigió requisitos casi imposibles de cumplir, aprobando solo 44 de las 90 solicitudes recibidas hasta fines de 2002. Esta situación genera resentimiento, agravado por la percepción de discriminación al comparar el trato estatal hacia víctimas urbanas, como los afectados por el atentado de la calle Tarata en Miraflores, quienes reciben mayor atención y recursos que los campesinos que sacrificaron sus vidas.