El golpe de Fujimori y el control del narcotráfico por el SIN
En 1991, Montesinos y Hermoza Ríos monopolizaron el control estatal en el alto Huallaga, propiciando la corrupción del mando militar peruano mientras Fujimori negociaba ayuda militar con Estados Unidos.
Después del golpe de Estado del 5 de abril de 1991, Fujimori y el SIN establecieron un control monopólico sobre la lucha contra el narcotráfico en el Perú. Montesinos y Hermoza Ríos controlaban la presencia del Estado en el alto Huallaga a través de oficiales G2 y G3 que se convirtieron en enlaces entre el SIN y redes de agentes encubiertos familiarizados con el narcotráfico. A partir de enero de 1992, se reanudaron los pagos de cupos en Uchiza, donde cada jefe de base contrasubversiva recibía 2000 dólares por vuelo, distribuyéndose también pagos a autoridades locales, el frente cocalero, el PCP-SL y la base policial.