Tensiones policiales y sublevación de la Guardia Civil
El general Balaguer, director de la Guardia Civil, desafió la autoridad del ministro De la Jara generando un conflicto institucional que estuvo a punto de provocar una rebelión policial.
Al asumir su cargo, el ministro del Interior De la Jara enfrentó resistencia del general Balaguer, director de la Guardia Civil, quien mostró animadversión hacia él y el viceministro. En agosto de 1980, Balaguer pronunció un discurso considerado insolente y realizó declaraciones públicas sin autorización acusando a la ultraizquierda de planes para desestabilizar el país, refiriéndose a la izquierda legal. El ministro retiró su confianza a Balaguer por estas declaraciones políticas, lo que generó un profundo malestar en la Guardia Civil que estuvo a punto de producirse una rebelión. Los miembros de la GC se agruparon en el Ministerio del Interior y los guardias civiles de todas las comisarías del país dejaron de trabajar, mientras que en las calles se intercambiaban insultos, golpes y se mostraban armas entre los cuerpos policiales.