Propuesta de Guzmán para negociaciones de paz con el gobierno
Abimael Guzmán propone al gobierno de Fujimori un cese de acciones militares, disolución del Ejército Guerrillero Popular y destrucción de armas a cambio de amnistía general y liberación de prisioneros.
Guzmán, consciente de la resistencia interna en su partido, decide impulsar un viraje radical hacia las negociaciones de paz. Propone centralmente el cese de las acciones militares, la disolución del Ejército Guerrillero Popular y la destrucción de armas, a cambio de una amnistía general y la liberación de todos los prisioneros de guerra, ofreciéndose a sí mismo y a Elena Iparraguirre como garantes del acuerdo. Sin embargo, su evaluación es poco realista: después de los golpes recibidos por el PCP-SL, con la organización desmoralizada y el estado en plena ofensiva, Guzmán no posee posiciones de fuerza para negociar en igualdad de condiciones ni puede garantizar el cese de hostilidades por parte de «Feliciano».