Defensa comunitaria y violencia en Perú
Las comunidades implementaron diversas estrategias de defensa contra la violencia, incluyendo rondas campesinas y actos de solidaridad, aunque estas iniciativas también generaron trauma y, en algunos casos, actuaron con crueldad.
Durante la violencia, la casa y la escuela se convirtieron en lugares peligrosos donde los comuneros podían ser reclutados o ubicados por senderistas o militares. Ante los ataques, las comunidades se defendieron mediante nuevas organizaciones sociales, siendo las rondas campesinas y nativas una de las estrategias más generalizadas. Sin embargo, la urgencia de defenderse con miedo e insuficiente preparación tornó la experiencia traumática, y en algunos casos las rondas, comités de autodefensa y similares emplearon mecanismos de control, amenaza, crueldad y arbitrariedad. Otras formas de defensa no armadas incluyeron la persuasión de agresores y la participación en juicios populares donde los comuneros desplegaban recursos para defender a otros.