Deterioro de las fuerzas subversivas en la cuenca del Tulumayo
A partir de mediados de 1989, los destacamentos subversivos en la cuenca del Tulumayo mostraron signos de debilitamiento en composición, moral y recursos.
Desde mediados de 1989 en adelante, los destacamentos subversivos que operaban en la cuenca del Tulumayo comenzaron a perder la fuerza y el empuje que los caracterizaba meses antes. Se observaron cambios visibles en su composición y estado de ánimo, con escasez de municiones que los llevó a recurrir a armas blancas para los ajusticiamientos, mientras que sus combatientes reportaban no haber descansado ni comido bien en varios días. La disminución en la cantidad de integrantes de las columnas se hacía evidente, producto de las pérdidas sufridas en enfrentamientos con las Fuerzas Armadas en localidades de Satipo. Para compensar estas bajas, los subversivos incrementaron el reclutamiento forzado de jóvenes sin experiencia de combate provenientes de las Bases de apoyo, y paralelamente aumentaron sus incursiones el Ejército en Comas y Cochas.