Violencia contra figuras religiosas en Huánuco durante la violencia política
Durante dos décadas de violencia política, sacerdotes, religiosas, catequistas y seminaristas en Huánuco fueron víctimas de agresiones, asesinatos y secuestros perpetrados por Sendero Luminoso.
La Diócesis de Huánuco fue liderada por varios obispos durante la violencia política (1980-1994), enfrentando limitaciones en su actividad pastoral. Sendero Luminoso atacó figuras religiosas que se oponían al marxismo o realizaban obras de desarrollo; en Huarín asesinaron a un seminarista y dos catequistas en 1989 al buscar al P. Víctor Fabián, y secuestraron al sacerdote Ernesto Zanga en Alto Huallaga. Se calcula que más de 50 catequistas católicos y de otras iglesias murieron en Aucayacu y Tingo María, pues Sendero Luminoso rechazaba organizaciones paralelas en la zona. Aunque algunos líderes religiosos rechazaron iniciativas de derechos humanos, muchos sacerdotes, religiosas y laicos se comprometieron con las víctimas, sufriendo hostigamientos y amenazas de ambos bandos.