Clima de terror y vulnerabilidad en Ayacucho
Las poblaciones afectadas por la violencia en Ayacucho vivieron bajo un clima de terror extremo que anulaba la dignidad humana y obligaba a las personas a huir en busca de seguridad.
Las poblaciones afectadas por la violencia en Ayacucho vivieron bajo un clima de terror extremo que anulaba la dignidad humana y obligaba a las personas a huir en busca de seguridad.
En 1987, los comuneros ayacuchanos se organizaron en Comités de Autodefensa para resistir la violencia y el terrorismo de Sendero Luminoso, fabricando armas artesanales.
En agosto de 1989, las fuerzas armadas aprobaron una nueva estrategia contrasubversiva que produjo violaciones de derechos humanos más deliberadas y planificadas, incluyendo desapariciones forzadas.
Miles de niños entre 13 y 17 años fueron obligados a participar en actividades armadas en los Comités de Autodefensa, a pesar de regulaciones que establecían los 18 años como edad mínima.