Motines penitenciarios e intervención militar en Lurigancho, El Frontón y Santa Bárbara
El 17 de junio de 1986, reclusos senderistas en tres penales peruanos tomaron rehenes y fueron reprimidos por fuerzas militares bajo orden del presidente García, resultando en cientos de muertes.
El 17 de junio de 1986, presos senderistas de Lurigancho, El Frontón y Santa Bárbara tomaron rehenes y se apoderaron de sus pabellones. El presidente García convocó al Consejo de Ministros y decidió entregar el control de los penales al Comando Conjunto. La intervención militar resultó en la muerte de todos los reclusos senderistas de Lurigancho, al menos 135 en El Frontón y dos en Santa Bárbara. Posteriormente, el Parlamento conformó una Comisión investigadora que presentó dictámenes divididos sobre si la actuación del gobierno fue constitucional, con el Informe Ames en minoría encontrando improvisación gubernamental y una situación de anarquía virtual en los penales.