Impunidad de torturas en DIRCOTE y negligencia de médicos legistas
A pesar de denuncias de víctimas y organizaciones de derechos humanos, los operadores de justicia no procesaron a miembros de las fuerzas armadas o policiales por torturas, permitiendo que la práctica continuara con total impunidad.
Entre 1980 y junio de 1989, se registraron torturas sistemáticas en las instalaciones de DIRCOTE sin que ningún miembro de las fuerzas armadas o policiales fuera procesado por estos crímenes. Organizaciones internacionales de derechos humanos, organismos nacionales y la Iglesia Católica realizaron denuncias, pero los operadores de justicia no actuaron. Los médicos legistas jugaron un papel cuestionable, realizando exámenes superficiales que ignoraban evidencias claras de tortura, violencia sexual y reclamos de las víctimas. Un caso documentado describe a una mujer detenida en DINCOTE en 1994, golpeada, violada y torturada, cuya denuncia fue ignorada completamente durante el examen médico legal.