La ronda campesina en el Perú: Los ciudadanos contra el Estado
El autor señala el hecho de que el Estado insiste en su prerrogativa: el monopolio del uso de la fuerza (para no decir la violencia); pero se olvida de la razón y la justificación de esta prerrogativa: la obligación de velar por la seguridad y las garantías en su territorio. Y, en este caso, aunque usen ampliamente la fuerza, los ciudadanos mismos se tienen que procurar la seguridad, ya sean campesinos, indígenas o citadinos, y así sea contra el Estado mismo. La segunda observación es que el Estado ha intentado secuestrar la institución de la ronda campesina, remodelarla en sus comités de autodefensa y presentar el asunto como si la idea fuera suya.