Las Dos Caras del VRAEM
Desafiantes a los zarpazos del terrorismo y el narcotráfico, jóvenes en el valle del Apurímac apuestan por un mundo mejor.El valle del Apurímac tiene un rostro conocido: el de la coca, violencia y terror. A pesar de contar con tierras ubérrimas para la agricultura y forestería, la pobreza es extrema y contumaz. Pero la semana pasada CARETAS descubrió de la mano de la ONG Cedro el otro rostro del lugar.