De víctimas a ciudadanos
Si Angélica Mendoza hubiera nacido en Buenos Aires o en Lima, hoy sería probablemente un símbolo internacional de la lucha contra la impunidad, como lo es Hebe Bonafini, la presidenta de las mundialmente conocidas Madres de la Plaza de Mayo. Pese a que ha librado durante años una lucha pertinaz, arriesga refleja en la evolución de las organizaciones que las agrupan por un lado y las de derechos humanos por otro. Publicado en 2004.