Resurrección tras la barbarie

La anciana abre la puerta y salen, despavoridos, dos perros y los recuerdos de un hombre que no está en casa hace 19 años. Los perros son guardianes de las ruinas de un hogar que no existe más. Un espacio polvoriento y vacío debió ser la sala; el hollín en las paredes delata lo que fue una cocina familiar; ese cuarto triste y oscuro tuvo que ser el dormitorio; hay también un jardín donde tunas y paltas sobreviven, tercas, como la anciana que ahora se seca las lágrimas con la pollera. Publicado el 23 de marzo de 2008.

Author
Peralta Liñán, Norka
Publisher
El Comercio
Date
2008
Source
CVR - Hemeroteca
Reference ID
articulo-97