Zona de emergencia: el precio de la paz
Poco antes de que se descubrieran nuevas fosas comunes en Pucayacu y la terrible masacre de Accomarca, y de que el gobierno decidiera un cambio de estrategia anti subversiva para combatir a Sendero Luminoso, QUEHACER recorrió buena parte de la zona de emergencia en la región andina del país. Ayacucho, Huancayo, Huancavelica y pueblos cercanos fueron transitados por nuestro redactor y pudimos comprobar algunas de las razones que urgían la pronta redefinición de esa estrategia anti subversiva. Ayacucho, agosto de 1985: Hace un año que ningún petardo senderista conmueve a la ciudad de Huamanga. Convertida ahora en un inmenso mercadillo, la capital de Ayacucho presenta un cuadro hasta hace pocos meses, insólito: ya hay turistas, rubios turistas que recorren la histórica ciudad. Miles de campesinos emigrados en la ciudad la convierten en un centro rodeado por lo que podríamos llamar inmensas zonas de pueblos jóvenes. Pero, a pesar de que no hay atentados senderistas el fluido eléctrico de la ciudad sabe interrumpirse cada cierto tiempo: el problema radica en las carencias de petróleo que pueda impulsar los generadores. ¿Oscura tranquilidad? (Introducción artículo).