Ojo por ojo. La verdadera historia del Grupo Colina
¿Se puede combatir al caníbal devorando al caníbal, o al pirómano incendiándole la casa? La respuesta civilizada obtará por el sereno, “no”. Pero si el miedo entra a tallar, otra será la tendencia. La pobre condición humana reacciona de modo distinto cuando el miedo le sopla en la nuca o le altera el sueño. Ante una amenaza criminal -un salvaje atentado terrorista- la masa espantada exigirá (y justificará) la devastación del canalla agresor. Es el efecto del miedo: clausura el discernimiento. Ese pavor es más letal cuando alcanza un gobernante porque este tiene la facultad de tomar decisiones. Se ha diseñado todo un sistema para combatir al terrorismo. Sus mentores le llaman guerra de baja intensidad o guerra clandestina. Más directas, sus víctimas lo conocen como “guerra sucia”. Se basa en un fundamento milenario que aconseja aplicar ante el agravio, la ley del talión, aquella conocida en la Biblia: “Mas si hubiera muerte, entonces pagarás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe”. (Extracto introducción).