Political Use of Terrorism in Peru
In 1998, the Peruvian government, under President Alberto Fujimori, intensified its use of media control and psychological operations to manipulate public perception of terrorism. The government labeled opposition activities as 'terrorist' to dissuade public protests and maintain control. This strategy included legislative measures like the 'aggravated terrorism' decrees, which aimed to address public concerns about security by adopting a hardline approach.
Durante los años posteriores a 1997, el gobierno montó operaciones psicosociales dirigidas por el SIN a través del control de medios de comunicación, especialmente diarios chicha y televisión abierta, para explotar el tema del terrorismo y generar miedo en la población. En contexto de baja aprobación presidencial y creciente oposición, el régimen recurrió frecuentemente a acusar de terroristas las actividades de la oposición, difundiendo rumores sobre infiltración senderista en marchas de protesta e incluso organizando la distribución de volantes falsos. Utilizando los medios controlados como arma principal, el gobierno recreó la imagen de la protesta social como terrorismo y desorden, polarizando el espectro político entre la inseguridad y la supuesta eficacia de la mano dura gubernamental.