Displacement and Hardship in Apurímac during the Internal Conflict
In 1986, survivors from the Base of Miraflores relocated to Pucallacta as the Base of Yerbabuena was abandoned. Facing extreme hunger, a group of 27 victims returned to Chapi in search of food and decided to surrender to the military. The local population suffered from violence perpetrated by both subversives and military forces, leading to widespread fear, displacement, and survival under harsh conditions in the mountains.
Pobladores de comunidades en Apurímac fueron obligados a abandonar sus hogares ante la violencia de militares y subversivos, quienes los acusaban de colaboradores del bando contrario. Durante su huida hacia bases militares como Ocobamba, los desplazados sufrieron hambre severa, llegando a consumir raíces, troncos podridos y frutas verdes en su travesía de dos noches. Los sobrevivientes se refugiaron en las montañas construyendo pequeñas casas, donde permanecieron trabajando y sembrando para subsistir con alimentos básicos como maíz y papa, frecuentemente sin sal, mientras continuaban siendo víctimas de muertes entre sus comunidades.