Luchas laborales en el complejo textil La Unión
Dirigentes obreros del complejo La Unión describen las difíciles condiciones laborales y negociaciones sindicales ante la crisis económica y reducción de jornadas.
El complejo textil La Unión, compuesto por once fábricas, operaba a medio ritmo con jornadas de solo treinta y dos horas semanales en 1989. Enrique Castilla, secretario de técnica de la Federación de Trabajadores Textiles del Perú y dirigente del complejo, denunciaba el incumplimiento empresarial en el pago del costo de vida y reintegros, así como el no reconocimiento de conquistas federales como asignación familiar y bonificación por alimentación. Los sindicatos se vieron obligados a suscribir actas para preservar las escasas horas de trabajo disponibles, mientras que los trabajadores destajeros (90% de la plantilla) enfrentaban salarios recortados y desabastecimiento de material, lo que limitaba las posibilidades de lucha sindical.