Crisis económica y política de industrialización bajo el gobierno aprista
Durante el gobierno de Alan García, se buscó reactivar la industria peruana mediante una alianza entre el Estado y los grandes grupos empresariales, tras la crisis económica de 1983.
Ante los problemas generados por la crisis económica de 1983, el gobierno aprista de Alan García Pérez intentó llevar a cabo una política de industrialización que resonaba con su discurso antiimperialista. Se conformó una coalición inicial entre el gobierno y los grupos empresariales, especialmente industriales, quienes aceptaron ser controlados a cambio de un ambiente menos especulativo e inflacionario. El gobierno implementó medidas de reactivación económica como rebaja de impuestos, ventajas crediticias y políticas laborales que restringían la representatividad sindical. Posteriormente, el gobierno inició conversaciones directas con los doce grandes grupos de poder económico para concertar el destino productivo de los ahorros, bajo el supuesto de un efecto locomotora que se plasmó en la creación del Consejo Nacional de Inversiones en enero de 1987.