Ingreso de las Fuerzas Armadas en la dirección de la Policía Nacional y lucha antinarcóticos
En 1990, personal de las Fuerzas Armadas ingresó a dirigir la Policía Nacional del Perú, marcando el inicio del involucramiento militar en la persecución del narcotráfico.
Durante el gobierno aprista, la Policía Nacional había mantenido relativa autonomía frente a las Fuerzas Armadas en asuntos de seguridad interna, incluyendo investigaciones antidrogas. Con el cambio de gobierno en 1990, el ingreso de personal de las Fuerzas Armadas a dirigir la PNP representó un giro drástico. La subordinación se completó cuando el general Cáceres fue nombrado Director de la DIGIMIN, trasladando todo el personal, equipos e información de inteligencia del Ministerio del Interior al Servicio de Inteligencia Nacional (SIN). En el frente Huallaga, este proceso se intensificó con la desactivación de bases policiales y su reemplazo por bases militares bajo el mando del general Alberto Arciniega.