Apoyo institucional de las Fuerzas Armadas al golpe de Estado de Fujimori
Las Fuerzas Armadas, bajo una nueva estrategia contrasubversiva desde 1989, deterioraron la ética militar y socavaron la democracia, llevándolas a apoyar institucionalmente el golpe de Estado de Fujimori.
A partir de 1989, las Fuerzas Armadas implementaron una nueva estrategia contrasubversiva centrada en operaciones psicosociales e inteligencia, que redujo las violaciones de derechos humanos en número pero las hizo más premeditadas y sistemáticas. Esta estrategia deterioró la ética profesional militar y socavó el sistema democrático incipiente, llevando a las Fuerzas Armadas a redefinir la contrasubversión como un proceso integral que superaría los problemas generados por el proceso democrático. Bajo el principio de que "en la guerra irregular, las reglas las pone el enemigo", las Fuerzas Armadas se arrogaron el derecho a definir las políticas del Estado, expandiendo el concepto de contrasubversión mientras contraían los de democracia y estado de derecho, lo que las condujo finalmente al apoyo institucional al golpe de Estado de Fujimori.