Desproporción del gasto militar y prioridades estratégicas del Estado peruano
El gobierno de Belaunde y las Fuerzas Armadas destinaron presupuestos militares desproporcionados a la defensa exterior y adquisición de armamento, descuidando la campaña contrasubversiva frente a la amenaza interna.
Durante el segundo gobierno de Belaunde, el Perú mantuvo un presupuesto militar equivalente al 26% del presupuesto nacional, orientado hacia la hipótesis de guerra externa contra Ecuador o Chile, herencia de la dictadura militar anterior que buscaba incrementar la importancia geopolítica regional. Esta prioridad estratégica se reforzó mediante eventos como la Guerra de las Malvinas y los enfrentamientos por el "falso Paquisha", utilizándose el concepto de "gastos suplementarios" para justificar el gasto. En comparación, los recursos destinados a la campaña contrasubversiva entre 1983-1985, incluyendo proyectos de desarrollo local y acción cívica, fueron ínfimos. El incremento espectacular del gasto militar en 1985 se debió a la adquisición de aviones de combate Mirage, sin relación clara con el conflicto interno ni con la defensa exterior.