Huelga policial de 1987 y tensiones en las fuerzas policiales
En mayo de 1987, una huelga policial de gran repercusión política estalló tras denegar solicitudes de baja de policías con más de veinte años de servicio, evidenciando problemas estructurales de bajos salarios y malestar generalizado.
Los bajos salarios y las malas condiciones laborales entre el personal policial, especialmente los subalternos, generaron tensión sostenida en las tres instituciones policiales. Cuando en mayo de 1987 la Guardia Civil permitió solicitar baja a quienes tuvieran más de veinte años de servicio, se produjo una avalancha de solicitudes que fue prohibida por memorando interno, desencadenando gran descontento. Los afectados conformaron un Comité Ejecutivo Nacional de Defensa de las fuerzas policiales y protagonizaron una huelga de gran repercusión política. Esta huelga representó el punto máximo de un clima de incomodidad y tensión acumulado durante años, reflejando la persistencia de problemas fundamentales no resueltos por las reformas policiales anteriores.