Incursión militar en Oreja de Perro
A fines de 1985, los militares intensificaron sus operaciones en la zona de Oreja de Perro, provocando deserciones del PCP-SL y cambios en la estrategia contrainsurgente.
Hacia fines de 1985, los militares incursionaron con mayor fuerza en la zona de «Oreja de Perro», haciendo muy dura e inestable la vida en áreas controladas por el PCP-SL. La operación favoreció las deserciones senderistas, ya que numerosos comuneros que habían sido reclutados lograban escapar hacia las ciudades, especialmente desde 1986. Paralelamente, la estrategia militar cambió y se ordenó rastrear toda la zona sin matar a nadie, lo que incrementó aún más las deserciones del PCP-SL. Otros grupos capturados por los militares eran liberados si se entregaban pacíficamente y colaboraban, permitiéndoles migrar hacia Andahuaylas.