Repunte de violencia del PCP-SL en Lima
Desde agosto de 1989, el PCP-SL intensificó dramáticamente su violencia en Lima con sabotajes, atentados y asesinatos selectivos, alcanzando su punto máximo entre abril de 1991 y julio de 1992. Las acciones se incrementaron en más del 100% a partir de octubre de 1989, concentrándose en centros comerciales, infraestructura y autoridades locales.
En el marco del anuncio de la llegada al «equilibrio estratégico» en 1989, el PCP-SL incrementó significativamente su accionar en Lima con actos de sabotaje y propaganda, incluyendo quema de buses, atentados contra infraestructura de luz y agua, comisarías y locales del partido de gobierno. Este repunte tuvo lugar desde agosto de 1989 y alcanzó su mayor intensidad entre abril de 1991 y julio de 1992. La estrategia buscaba disputar la hegemonía de la izquierda, destruir el aparato estatal y generar un vacío de poder mediante el asesinato de dirigentes vecinales, mientras se pretendía demostrar a la población el avance de la guerra popular incrementando las acciones terroristas a través de coches bombas y atentados localizados primordialmente en el centro comercial y financiero de Lima. A partir de octubre de 1989 las acciones subversivas se incrementaron en más del 100%, siendo principales objetos de atentados los centros comerciales y las unidades de transporte en la capital.