Deudos de mayor masacre de Sendero en pos de justicia
Desde hace 26 años Gregoria Aguilar llora a sus muertos, en esta ciudad del departamento de Cusco, donde vive. Perdió a su hijo, su yerno y su sobrino en la mayor masacre perpetrada por el grupo armado maoísta Sendero Luminoso en los Andes de Perú. Aguilar, de 70 años, y otros deudos se aprestan a viajar a Huamanga, capital de Ayacucho. "Queremos que el Estado también exista para nosotros", exigió Jacqueline Condori, huérfana de madre desde entonces.