La oportunidad perdida
Parece ser que ya desde mediados del mes de enero, el asalto militar a la residencia del embajador del Japón fue la principal alternativa contemplada por el presidente Fujimori y el alto mando militar. Aunque públicamente se la calificara como un simple «plan contingente» ante un eventual agravamiento de la situación de los rehenes, en realidad la decisión tomada era la consecuencia práctica del convencimiento de que Cerpa no estaba dispuesto a salir a Cuba con las manos vacías. Para Fujimori no había nada más que negociar.