¿GENOCIDIO O “VÍCTIMAS DEL CONFLICTO ARMADO”?
Llamar genocidio a lo ocurrido en el Perú entre 1980 y 2000 no es política ni socialmente correcto. Comprendemos que los organismos del Estado eviten este término ya que en parte fueron responsables de ello. Pero lo llamativo es que ninguna ONG o institución privada tampoco usa esta palabra, parece que se autocensurasen en aras de una mal entendida “armonía social”. Hasta la CVR, con todo el valor y sapiencia de sus miembros, prefirió usar el inocuo término “conflicto armado”. Realmente no debía sorprendernos, una de las características de nuestra sociedad es no llamar a las cosas por su nombre. Parece estar enraizado en nuestros genes evitar la confrontación, la discusión abierta, guardar las formas para no herir susceptibilidades, aunque la verdad es que, lo que en otras partes se llama hipocresía, nos ha sido impuesta o promovida por los que ejercen el poder y el mando. Ellos sí pueden decir lo que sea, ellos sí pueden insultar, agredir, explotar, abusar, mentir; el resto tiene que comportarse bien y agachar la cabeza. No hay que provocar a las autoridades, no hay que ganarse pleitos ajenos, no hay que protestar.