Abimael había dicho a sus huestes que era hora de tomar el poder
La fecha no es clara, pero el hecho que relataremos ocurrió entre los últimos días de 1991 y los primeros de 1992. Abimael Guzmán “Gonzalo”, entonces clandestino en Lima, había ordenado que sus principales mandos se reunieran en la capital, y así se hizo. El cónclave era inusual por la gran cantidad de asistentes y debido a la presencia de sus lugartenientes más gravitantes en los dos bastiones estratégicos del país. “Feliciano”, de Ayacucho, y “Artemio”, del Huallaga. Allí reunidos, el cabecilla senderista anunció, sin modestia alguna, que sus hombres—que entonces se contaban por cientos— ya habían alcanzado el deseado “equilibrio estratégico” con las fuerzas del orden y que era tiempo de tomar el poder. Publicado el 13 de septiembre de 2009.