Tetas, papas y mortajas - Columna de opinión
Un patita cualquiera: “no entendí nada ¿Por qué se sacó la papa y cambió tanto de un momento a otro? ¿Al cadáver lo echaron al mar? ¿Por qué la patrona la botó?” Aldo M, después de ver “La teta asustada” Claudia Llosa tiene la habilidad necesaria para contar una historia, es decir comprometer al espectador con la anécdota y mantenerlo en tensión a la espera del desenlace. Para lograr esto utiliza claves de humor, subrayando los estereotipos de los provincianos en la ciudad, lo que logra mover un relato que de otra forma permanecería en el mismo sitio hasta las últimas escenas, encerrado en el mutismo y los miedos de Fausta. Publicado el 25 de marzo de 2009.