RETABLO. WAILLAKIS PURMACKAN
Wasillaykis purmachkan Año: 1996 Medidas: Abierto: 43 x 76.5 x 20 cm / Cerrado: 43 x 38.5 x 20 cm Al abrir este retablo nos encontramos con un paisaje en el cual domina la presencia del río Pampas. En el medio, encontramos la escena principal, que retrata a un grupo de músicos interpretando temas de pumpin. El género pumpin es uno en el que, además de canciones de amor, se tratan mucho los temas sociopolíticos. La canción que está cantando y bailando esta agrupación es una que pide a los ayacuchanos que vuelvan a sus casas y cuenta el terror que está viviendo la población a manos de Sendero y de los sinchis, que los obliga al inminente desplazamiento. Esto está retratado en el fondo: hacia la izquierda hay una ejecución con fuego de militares y, hacia la derecha, otra perpetrada por miembros de Sendero Luminoso. Incluso en este tiempo tan riesgoso piden -a través de su música- que la gente vuelva: “ Wasillaykis purmachkan / Tu casa está abandonada”, les cantan. A pesar de tanta violencia se levanta un canto que va en contra de ella, convocando a la esperanza y búsqueda de paz, que también se refleja en el retablo en las palomas que vuelan al lado derecho, desorientadas. En el cielo vuelan helicópteros y una bandada de guacamayos que representan la presencia militar. También aparecen dos cóndores o wamanis que miran la situación desde lo alto. Debajo de la agrupación musical vemos un camino por el que huyen los pobladores hacia otros lados, llevándose algunas pertenencias que cargan en atados que llevan en hombros. Más abajo se pueden apreciar las condiciones de aquellos que abandonan sus casas y migran hacia otros pueblos o ciudades, vendiendo sus productos como ambulantes, rindiendo homenaje a sus muertos, rezando con velas; en este segmento todos los personajes adultos vivos son femeninos. La corona de este retablo tiene un decorado floral, las puertas están pintadas de color verde y chorrea sangre desde arriba. Cada puerta tiene una herida de puñal que representa la violencia, pero también la sangre de los militares y senderistas. La fuerza de la música puede ejemplificarse en una experiencia que le ocurrió a Edilberto Jiménez en 1996. Siendo invitado a ser jurado en un festival de pumpin, le causó gran sorpresa escuchar que se había prohibido la música de temática social y política. A pesar de ello, el grupo “Voces del Colca” interpretó temas referidos a la violencia y el desarraigo de los desplazados, hecho que inspiró la elaboración del retablo.