RETABLO. LOS CONDENADOS
Los condenados Año: 1987 Medidas: Abierto: 43 x 127 x 21.5 cm / Cerrado: 43 x 63.5 x 21 cm En este retablo Edilberto Jiménez crea una sátira de las autoridades y figuras de poder del contexto local y nacional. Se muestran seis animales que, sobre caballos y mulas, galopan hacia un acantilado acorralados por la población que los empuja al abismo desde el lado izquierdo. La turba enardecida de trabajadores -campesinos, mineros, etc.- armados con sus herramientas de trabajo y con hondas, viene desde lejos repudiando a las autoridades. Se puede aprecia que descienden desde las montañas andinas, y que han pasado por un arco iris que les otorga la fuerza para perseguir a quienes los han sometido desde sus posiciones de poder. El arco iris reemplaza al arco de triunfo o Arco de San Francisco de la ciudad de Huamanga. La Iglesia está representada por un zorro vestido de cura -listo y engañoso- que monta una mula. El militar es un perro con uniforme, a caballo. El congresista es representado por un loro -hablador y poco confiable- con anteojos, sombrero y maletín, montado sobre un burro. La serpiente rastrera representa al estafador; el ratón –ladrón- representa a las autoridades locales; el león es un empleado del sistema judicial. Todos estos personajes corren despavoridos ante la persecución del pueblo, siendo arrastrados hacia el infierno, donde diversas criaturas del inframundo los esperan con una lista en la que están enumerados cada uno de sus actos. La población se moviliza en este retablo movida por la intención de crear un mundo más justo. El cielo es azul y, justo encima del arco iris -de donde viene toda la gente- se encuentran la luna, el sol y las estrellas encerradas en un círculo que destella.