RETABLO, LA MUERTE
La muerte Año: 1984 Medidas: Abierto: 23 x 63 x 8 cm / Cerrado: 26 x 31 x 8 cm Este retablo muestra una secuencia que va desde la puerta izquierda hacia la derecha. Al lado izquierdo aparece una casa campesina, en el cajón central se representa una escena de trabajo en una chacra de maíz. En el cielo vuelan loros verdes de cabeza roja que, en este y en muchos otros retablos, simbolizan a los militares por el color de su plumaje. Se aprecia la detención de un campesino por un grupo de militares vestidos como franciscanos. Estos se lo llevan a una muerte segura que Edilberto Jiménez presagia en la segunda escena, que lo representa con las ropas que se le ponen a un difunto. La tercera vez que aparece, en la puerta derecha, el cuerpo del detenido yace muerto, arrojado a un abismo en el que también hay otros cuerpos en proceso de descomposición y huesos humanos. Podría asumirse que los hábitos franciscanos estarían significando la destrucción de un mundo quechua no católico en el contexto de la extirpación de idolatrías en los siglos XVI y XVII, pero no se entiende directamente por qué Edilberto Jiménez decide presentar a los sinchis con hábitos franciscanos. La respuesta se encuentra en el proceso de creación del retablo y no en la obra culminada. Cuando Edilberto se encontraba elaborando este retablo, en Huamanga ocurrió una redada de militares, quienes ingresaron a su casa. Las figuras aún no estaban culminadas, aunque ya poseían señales —como las botas— que indicaban que se trataba de militares. Los sinchis, uniformados y con sus armas, obligaron al artista a continuar su trabajo. El miedo y tensión de esos momentos se transmitieron directamente a la obra, pues Edilberto –a fin de no arriesgar su vida- optó por disfrazar a los militares de franciscanos, explicando que se trataba de una escena de la Inquisición.