Vista panorámica del penal Castro Castro en 1991
Vista panorámica del penal Castro Castro en 1991. Se puede observar la presencia de pintas y banderolas senderistas. Las cárceles del país no estaban preparadas para recibir a cientos de detenidos por terrorismo: sus niveles de seguridad y capacidad fueron desbordados por la presencia de nuevos reclusos que, con la consigna de convertir a los penales en nuevos frentes de lucha o “luminosas trincheras de combate”, impusieron su propio control tras las rejas, planeando y coordinando operaciones o celebrando manifestaciones vestidos con uniformes rojinegros, banderas con la hoz y el martillo y retratos del “Presidente Gonzalo”.