Traslado de los cadáveres encontrados en las fosas de Pucayacu
Traslado de los cadáveres encontrados en las fosas de Pucayacu, Huanta, el 23 de agosto de 1984. Todos mostraban señales de haber sido torturados antes de ser ejecutados por ódenes del capitán de Corbeta Álvaro Artaza Adrianzén, “Comandante Camión”, responsable, en 1984, de la Base Contrasubversiva de la Infantería de La Marina acantonada en el Estadio Municipal de Huanta. Durante su permanencia en esa sede militar se multiplicaron las denuncias de desapariciones en la zona. Se presume que quienes se encontraban detenidos en el estadio durante los primeros días de agosto de 1984 fueron asesinados y enterrados en las fosas de Pucayacu para evitar que los encontrara una comitiva, presidida por el Fiscal de la Nación, que llegaba a Huanta para investigar la desaparición del periodista Jaime Ayala. De acuerdo a los testimonios recogidos por la Comisión de la Verdad y Reconciliación, en la antigua sede deportiva funcionaba un centro clandestino en el cual se torturaba y asesinaba a los detenidos sospechosos de ser senderistas. A Artaza Adrianzén se le abrió proceso por la masacre las cincuenta personas cuyos restos fueron encontrados en Pucayacu, la muerte de seis evangelistas de la localidad de Callqui y el asesinato del periodista huantino Jaime Ayala, pero fue exculpado de los dos primeros casos. Sólo por la muerte de Ayala se le dictó orden de captura.