Mujer asháninka junto a sus hijos en la comunidad de Betania, Junín
Una mujer asháninka junto a sus hijos en la comunidad de Betania, Junín, en octubre de 1993. Durante más de diez años Sendero Luminoso mantuvo en cautiverio a una gran parte de la población asháninka, sometiéndola a trabajos forzados, alimentación insuficiente y adoctrinamiento obligatorio. Cientos de nativos fueron masacrados y poblaciones enteras perdieron sus cultivos, animales y viviendas. Sin embargo, el pueblo asháninka logró organizarse en rondas de autodefensa y oponer resistencia al control que pretendían imponerles tantos Sendero Luminoso como el MRTA. Entre 1993 y 1995 el número de asháninkas liberados de manos de Sendero Luminoso fue creciente.