Denunciation of the Barrios Altos Massacre and La Cantuta Disappearances
On 5 May 1993, General Rodolfo Robles Espinoza publicly denounced that the Barrios Altos massacre and the disappearances at the Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle 'La Cantuta' were perpetrated by a criminal structure within the Peruvian state. This structure was reportedly under the control of General Nicolás Hermoza Ríos and Vladimiro Montesinos. The denunciation led to Robles Espinoza's exile and personal attacks, but it also fueled public indignation against the regime's policy of impunity.
Los casos de la masacre de Barrios Altos y de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle «La Cantuta», junto con otros actos de barbarie como el descuartizamiento de la agente del SIN Mariela Barreto y la tortura de la agente Leonor La Rosa, demostraron la existencia de un aparato especializado en el terror dentro del Estado. La más contundente denuncia ocurrió el 5 de mayo de 1993 cuando el general del ejército Rodolfo Robles Espinoza denunció públicamente que estos crímenes habían sido cometidos por una estructura criminal dependiente directamente del general Nicolás Hermoza Ríos y de Vladimiro Montesinos Torres. Esta denuncia le valió a Robles Espinoza el exilio, atentados personales y ataques contra su honra, aunque generó una creciente indignación contra la política de impunidad del régimen y movilizó al movimiento de derechos humanos.