Clandestine Detention and Torture at Huanta Military Base
During the early 1980s, the military strategy in Huanta, Peru, operated under the assumption that the entire population was potentially subversive. This led to the establishment of a clandestine detention and torture center at the Estadio Municipal de Huanta. Testimonies collected by the CVR indicate that detainees were subjected to various forms of torture, with Captain Álvaro Artaza Adrianzén, known as 'Comandante Camión,' allegedly participating in these acts.
La CVR recopiló testimonios que confirman la existencia de un centro clandestino de detención y tortura en la Base Militar ubicada en el Estadio Municipal de Huanta. El calabozo funcionaba en una carpa grande colocada frente a la oficina del comandante, con capacidad para aproximadamente veinte personas, donde los marinos llevaban constantemente detenidos, frecuentemente de noche. Los detenidos eran sometidos a diversas formas de tortura y tratos crueles, inhumanos o degradantes, en sesiones en las que participó el capitán Álvaro Artaza Adrianzén, jefe del destacamento de la Marina, conocido como "Comandante Camión".